Conservas Rosa Lafuente y Vinos de toda condición

 

 jueves, 12 de marzo de 2015

 
 

Las conservas de Rosa Lafuente pasaron por la Enoteca haciendo gala de una gran versatilidad a la hora de conjuntarse con un amplio repertorio de vinos. En esta ocasión, el abanico de elegidos era tan sugerente como variado. Vinos procedentes de dentro y fuera de España, blancos y tintos, con y sin espuma, de la serie monovarietal y ensamblajes, y esto sin olvidar el Amontillado Colección Roberto Amillo que acompañó a los excelentes mejillones fritos en escabeche de las Rías Gallegas en el que sin duda fue uno de los maridajes de la sesión.


Por lo demás, las combinaciones mantuvieron un alto nivel aromático y gustativo. Como botón de muestra, las Sardinillas en aceite de oliva con el champán Bruno Michel “Cuvée Rebelle”. Ambos productos firmes en su voluntad de sumar rotundidad y delicadeza. Hay que decir que las sardinillas de Rosa Lafuente, y así lo explicó ella misma, son algo especial. Y no se queda atrás el “cuvée”, brindando notas aromáticas nada convencionales y difíciles de definir que persisten en una boca a la vez fresca y carnosa.


Espléndida también la unión de Navajas al natural de las Rías Gallegas (fibrosas, casi turgentes, con mucho sabor) y uno de los blancos que más nos gustan, Tenuta de la Terre Nere 2013, de la D.O.C. Etna Bianco. La frescura del vino servía para limpiar perfectamente el paladar preparándolo para continuar.


Más intensidad de sabor añadió la pareja Zamburiñas en salsa de vieira y el tinto Pésico de Dominio del Urogallo, la bodega de Cangas de Narcea, Asturias. La contenida frutosidad de Pésico, que de nuevo volvió a sorprender a quienes no lo conocían, soportaba bien la especiada salsa sin anularla ni restarle atributos. ¡Un maridaje muy seguro y recomendable!


Aunque tal vez el premio a la excelencia se lo llevaran las Almejas al natural con Tricó 2011. No vamos a descubrir ahora estos productos, ambos bien conocidos por las legiones de vinófilos y apasionados de la delicatesen. Pero sí diremos que la compañía entre ambos resultó perfecta. El poderoso sabor a mar de las almejas y su textura firme y amable encontraron un aliado ideal en el fino equilibrio de Tricó, albariño modélico, trabajado exclusivamente en acero inoxidable para permitir que la virtudes de la variedad se expresen en una añada magistral.